La mayoría de las veces, tanto en salud como en otras ciencias en la que la experimentación es compleja (geología, ciencias ambientales, economía, etc…) se recurre a las correlaciones estadísticas. Se dice que hay correlación cuando dos fenómenos aparecen asociados con más frecuencia de la que cabría esperar por azar. Me explico. Si te encuentras con una persona que hace tiempo no veías, no piensas directamente «Me está siguiendo», sino que piensas «¡Qué casualidad!». Si al día siguiente te la vuelves a encontrar, es probable que te sorprendas y digas «¡Vaya, sí que es casualidad!». Si te la vuelves a encontrar el tercer día, sí que empiezas a pensar «Me está siguiendo». Habrías establecido una correlación. Porque resulta estadísticamente significativa. O, lo que es lo mismo, porque está ocurriendo más veces de las que cabría esperar por mero azar.
Existen herramientas para medir la fuerza de una correlación. O lo que es lo mismo, cuánto se aparta una coincidencia de la mera casualidad. Y, si eso ocurre, se dice que es estadísticamente significativa.
Ciencias de la Salud funciona así. P.ej., durante al Segunda Guerra Mundial, la población holandesa padeció hambre mientras estuvo sometida a la ocupación alemana. Y entre los niños nacidos durante esa época se duplicó la probabilidad de padecer esquifrenia en la edad juvenil y adulta. Es decir, que nacer en esa época de hambre conllevaba mayor riesgo de esquizofrenia.
¡Hombre! Sí hay una correlación. Pero muestra el problema de todas las correlaciones. Sólo se ha demostrado una asociación. Pero no se ha establecido ningúna relación de causa-efecto. ¿Será el hambre la causa? ¿Será otra la causa, y resulta que está asociada al hambre?
¿Qué hay que hacer en estos casos? Buscar más correlaciones. Si se presentan y, sobre todo, si se presentan en la misma cantidad (duplicando la probabilidad de esquizofrenia, en este caso), habrá que ir pensando en una correlación más estrecha.
Y resulta que en China, durante una época de hambruna, entre 1959 y 1961, también se observó el mismo fenómeno. Duplicación de la probabilidad de padecer esquizofrenia entre los nacidos en esas fechas. Es lo que ha encontrado el equipo dirigido por David St. Clair (por cierto, me enteré de esta correlación a través de la revista «Mente y Cerebro«, muy recomendable).
¿A que comienzas a creer que hay una cierta relación? Ahora tocaría averiguar los mecanismos. El hambre te da pistas de que hay algo, pero no sabes qué. ¿Se ven afectados todos los niños por igual o se ven más afectados aquellos que tengan unas determinadas circunstancias? Y así, poco a poco, se va estrechando el cerco a un descubrimiento. Un equipo aporta algo nuevo, otro otra cosita. Y así.
Por cierto. Te hablaba de las correlaciones en Ciencias de la Salud, pero se extiende a muchas otras ciencias. ¿Tras lo que te he contado, te ha dado la sensación de que existe una correlación entre hambre y esquizofrenia, verdad? Pues resulta que en las Ciencias de la Tierra y el Medio Ambiente hay múltiples correlaciones, múltiples, y mucho más estrechas, entre CO2 antropogénico, generado por los humanos, y cambio climático. Y entre cambio climático y hambre. Y entre cambio climático y salud.
Y va Aznar y se las carga. Porque le da la gana. De un plumazo y porque sí.
Que es como si te dijera: «oye, que te hayas encontrado durante los últimos cinco meses a esas seis personas en los mismos sitios y a las mismas horas, es casualidad». ¿Le creerías? Yo no.
Por cierto. Para los malpensados. Que Aznar haya aparecido en una entrada sobre esquizofrenia es pura, puritita casualidad. No hay que ver nada malintencionado por mi parte. No busques correlaciones, es mera casualidad.
Una pregunta: ¿cuántas veces se ha observado la correlación entre CO2 antropogénico (¿es diferente en algo a otro CO2?), y cambio climático?
¡Hola Anonimo!
Sí, si es diferente. Tiene una firma isotópica distinta del CO2 volcánico. Lo contaba en «Por qué es polémico algo que no debería serlo«. Y para seguir esa correlación basta con acudir a los registros del observatorio del Mauna Loa, como te contaba en «Musho cambio, musho cambio, é, é«. También puedes repasar «De dónde viene, hacia dónde va el clima«.