VAM, incertidumbre, epigenética, estupidez

El otro día te contaba qué era el VAM. Cito a Wikipedia:

“Value-added modeling (also known as value-added analysis and value-added assessment) is a method of teacher evaluation that measures the teacher’s contribution in a given year by comparing the current test scores of their students to the scores of those same students in previous school years, as well as to the scores of other students in the same grade. In this manner, value-added modeling seeks to isolate the contribution, or value added, that each teacher provides in a given year, which can be compared to the performance measures of other teachers.”

Esta es la manera en que la corriente neoliberal pretende establecer salarios diferenciados para el profesorado. Sin comprender la multitud de factores que afectan al proceso educativo. Hay procesos que llevan más de un año. Otros que solo son posibles cuando convergen varios docentes. Otros que se borran y no dejan huella, y hay que volver a empezar hasta que por fin, un año, por la razón que sea, el alumnado adquiere la madurez suficiente para dar respuesta. Otros que dependen de con qué compañeras y compañeros se encuentre el alumnado en el aula. Hay veces que el alumnado tira la toalla por un par de materias y sus resultados en ellas contagian a todas las demás. Y lo contrario. Hay profesorado que mejora a su alumnado en todas las materias. Hay… Hay tantas situaciones que se salen del esquema VAM y que sí tienen influencia notable en la educación que es imposible captarlas todas.

El VAM asume que las calificaciones son un buen indicador de aprendizaje. 😯  ¡¡¡¡JA!!!! Pregunta al alumnado qué recuerda de un año para otro… Pregunta al alumnado qué recuerda de un examen para otro… Quien piense eso jamás ha estado en el aula. Y si ha estado debería ser expulsado de la docencia por no enterarse de nada.

El VAM asume que lo que resta después de quitar todas las influencias que elimina, es el profesorado. No asume que haya influencias invisibles para el VAM. Ese es un modo muy típico de proceder de la economía. Todo lo que no sabe contabilizar tiene, automáticamente, valor CERO. Y aunque el VAM no las perciba, hay influencias muy visibles, y frecuentes, y relevantes, para cualquiera que entienda de educación. Entre otras, el aprendizaje entre pares. O el mal encaje de una persona en un grupo. El VAM no las atiende, luego considera que no existen, y endosa todos estos efectos al profesorado.

Las técnicas estadísticas que usa el VAM están plagadas de incertidumbres. Inherentes al proceso. Irreducibles. Que, cuando atiendes a grandes segmentos de población pueden ser manejables y dar cierta idea de procesos que están sucediendo. Pero que cuando intentas particularizar hasta el grado individual, se convierten en gigantescas. Ningún resultado científico sería aceptable con el nivel de incertidumbre que genera el VAM. Quienes lo adoran desconocen por completo que significa la expresión “seis sigma“. Esta tan lejos el VAM, cuando se intenta particularizar, de un simple “dos sigma”…

El VAM ni siquiera distingue aprendizaje auténtico de apariencia de aprendizaje… Y, por supuesto, solo contabiliza ganancias monentarias. Se hagan o no de un modo ético. El VAM otorgaría un valor muy alto a un docente que enseñara al alumnado cómo robar y no ser pillado, o cómo hacer trampa en exámenes sin que se le detecte.

Es… Es tan cansado decir obviedades… Es… Es tan frustrante combatir mala praxis gestora que confunde un hallazgo investigador, sobre el que queda mucho por hacer, con una revolución educativa. Es… Es tan complicado luchar contra la estupidez… De quienes tratan al alumnado como un producto y al profesorado como operarios de una cadena de montaje en la que es buena la homogeneización y mala la diversidad de enfoques. De quienes no entienden que el alumnado no es un producto manufacturado sometido a una cadena de valor. Al que se le pueden aplicar automáticamente ideas económicas. El aprendizaje no es una cadena de valor. Ni se le parece.

El fiambre sí es un producto. Al fiambre se le hacen cosas y va sufriendo cambios. El alumnado no. Son personas. Es muy interesante ver cómo cambia la cara o el tono de gestores neoliberales cuando les recuerdas que están afectando con sus decisiones a personas. Porque parecen pasar todo el rato contabilizando latas de fiambre.

La ciencia, la de verdad, es mucho más prudente. Te pongo un ejemplo.

Un equipo investigador del Instituto Scripps, en La Jolla, California, ha encontrado que un fármaco administrado en ratones mantiene sus efectos sobre la descendencia. Se llama HDACi 4b y es un inhibidor de acetilasas de histonas. Una manera simple de explicar este fármaco es que afecta a cómo se empaquetan los genes en el ADN, de modo que impiden que se expresen aunque estén ahí. Ratones modelo de la enfermedad de Huntington (animales de laboratorio que expresan los síntomas de esa condición) mejoran con su administración. ¡Y su descendencia también! Este equipo ha publicado en PNAS. (La) Una gran revista científica (por excelencia). (La) Una revista en la que (todo) muchos científicos querrían publicar. Y este, que los fármacos pueden afectar a la descencencia, es una hallazgo de alcance. Algo que todo científico de este campo querría haber descubierto.

A ver… Y no hay ningún gestor que salte medio loco de contento diciendo: “¡podemos curar la enfermedad de Huntington, lo dicen en el PNAS!”. Y si lo hubiera, le dirían de todo. De una manera muy directa y muy merecida. Empezando por estúpido. Porque se necesitan muchos más estudios que hacer. Se necesitan muchos más pasos que dar. Equipos independientes tienen que verificarlo. Hay que asegurarse que ese fármaco es inocuo o con efectos secundarios aceptables en relación con el beneficio que aporta. Hay que asegurarse de que aporta realmente algún beneficio en humanos. Hay que encontrar las dosis óptimas y los modos de administración adecuados. Hay que asegurarse de que el beneficio es mayor que el que proporcionen otros fármacos. Hay que desarrollar vías de fabricación y distribución masiva optimizadas. ¡Anda que no han descarrilado fármacos prometedores en todo ese camino…! Porque no solo es importante curar. Primun non nocere… Toda cura supone un riesgo. Eso lo sabe cualquier científico que trabaja con personas.

Si un gestor se encandilara con el VAM a causa de alguna publicación científica sobre él, confundiría hallazgo con paradigma. O sea, no habría entendido NADA. Si intentara extraer conclusiones generales, insinuando que es posible encontrar el valor exacto que un profesor concreto aporta a estudiantes concretos, habría perdido su prudencia si alguna vez la tuvo. Habría cometido una estupidez y deberían marcharse antes de que se le echara. Y así, al menos, causaría menos daños. Y tú y yo seguiríamos cobrando un salario justo por un trabajo decente: acompañar a personas en su proceso formación, esperando honradamente poder aportar lo máximo posible. Como todos los días hacemos.

2 Replies to “VAM, incertidumbre, epigenética, estupidez”

  1. J Capel

    El PNAS no es la mejor revista científica ni de lejos. Tiene un sistema de admisión de trabajos muy “sui géneris” porque para publicar tienes que convencer a un Académico de que tu trabajo es bueno, pero todos los trabajos de académicos “son buenos” por ser de académico

    Responder

Deja un comentario si lo deseas. ¡Y gracias por leer! :)