Tú comes rocas evaporíticas, en tu habitación las hay

El mar tiene sal. No, mentira. El mar tiene sales. Bueno, eso es una obviedad, todos lo sabemos. Pero la mayoría, sin querer, pensamos en el agua continental como agua dulce, sin sales. No es verdad. El agua continental, de ríos y lagos, también tiene sales. No hay agua en el mundo que no lleve sales. Bueno, también mentira, el agua destilada (bien destilada, quiero decir).

Lo que pasa es que el tipo de sales que llevan las aguas continentales suele ser algo distinto a las sales que hay en el mar (y varía mucho dependiendo de qué rocas haya en la cuenca que alimenta a un río o lago concreto). También es cierto que la cantidad de sales que llevan las aguas continentales es muy distinta de la que contienen las aguas marinas. Suele ser muy pequeña esa cantidad. Pero a veces no es así, a veces es muy grande. Mira en el Mar Muerto, que en realidad es un lago (tampoco tan grande como para llamarle Mar; es más bien largo, 75 Km, pero estrecho, 16 Km de máximo; es que la gente en Oriente Medio es muy exagerada para todo, hasta para matarse).

Así que ya sabes qué es una roca evaporítica aunque todavía no se haya dicho. La formada por las sales disueltas en el agua, marina o continental.

Hay varias clases de rocas evaporíticas, dependiendo de qué tipo de sal haya precipitado, solidificado a partir de la disolución. Y qué sal precipite depende de qué sales haya y de la temperatura del agua. En general, un agua más caliente es un agua con más capacidad de mantener la sales en disolución, en la que es más difícil la precipitación, en la que ocurre muy lento.

O no.

Porque también es verdad que un agua más caliente es un agua que se evapora más rápido. Así que, si no entra agua nueva, si el lugar en el que está la masa de agua está relativamente cerrado, la precipitación ocurrirá muy rápido en un agua caliente. Justo lo contrario de lo que acabamos de decir. Así que también influye si la masa de agua está en un lugar cerrado.

El orden de la precipitación suele ser el mismo casi siempre: carbonatos cálcicos, sulfatos (como el yeso), cloruros (como la sal común también llamada halita) y sales de potasio y magnesio.

Las evaporitas constituyen una excepción al proceso general de formación de las rocas sedimentarias: se forman sin compactación y sin cementación (lo que no quiere decir que después de formadas no la sufran). ¿Y cómo es que, entonces, se forma una roca? Porque los cristales de sal que van precipitando se interpenetran, de modo que una misma región del mineral forma parte de dos cristales. Y porque la precipitación de nuevas sales se realiza sobre superficies, las superficies de los anteriores cristales precipitados.

De hecho, las sales que estamos describiendo suelen ser el cemento que unen los granos de otras rocas, del que te hablé en otra entrada del blog. Podríamos decir que las evaporitas son rocas sin roca, sólo cemento.

La sal común, la halita, ha jugado un papel muy importante en nuestra vida. Mira la palabra que sirve para poner nombre al sueldo que cobra alguien: salario. En la antigüedad la sal jugaba un papel esencial en la vida cotidiana: mucho mayor que el de hoy. Porque tenemos frigoríficos y conservantes. Pero antes, los alimentos podían aguantar muchos días sin pudrirse porque eran sometidos a salado. Sin la sal, nuestra reserva de alimento hubiera resultado mucho más pequeña. No sé porque la gente le da tanta importancia al descubrimiento del fuego y se olvida del descubrimiento de la salazón. Y, con la comida conservada, comenzó, muy probablemente, la economía. Y la navegación a larga distancia. Y empezó a merecer la pena la ganadería en vez de la caza.

Otra sal muy importante es el yeso. Es un material de construcción de gran importancia. Si quieres saber más sobre esto pregunta a tu profesor de tecnología y/o mira aquí. Yo sólo te contaré que el yeso también ha sido empleado como fertilizante de suelos agrícolas y para ayudar a eliminar metales pesados de los suelos contaminados.

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