Techo compartido, en el frío y en el calor

He leído, en el número 15 de la revista Mente y Cerebro, que una cueva de Châtelperron, en Francia, investigada por el equipo que dirige Paul Mellars, alojó, sucesivamente, a poblaciones de neandertales, luego de sapiens, luego otra vez de neandertales. No hay evidencia de presencia simultánea, sino alternada. La primera ocupación conocida data de entre 40.000 y 38.000 años atrás. Luego, los sapiens se ubicaron allí durante unos 1.500 años. Y después volvieron los neandertales otros 1.500 años.

¿Había algún factor asociado a unos y otros? Pues sí. La temperatura. Pero, al contrario de lo que cabía esperar, los sapiens ocupan el territorio en momentos más gélidos y los neandertales en momentos más templados. Con bajadas de las medias de hasta 8ºC. Esto no encaja bien con la idea de que los neandertales estaban especialmente adaptados a temperaturas más frías. Que es una idea ampliamente corroborada.

Pero así funciona la ciencia. Un dato que no encaja obliga a revisar toda una teoría hasta que se le encuentra explicación.

Ahora, respecto a los neandertales, hay un fleco suelto.

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