Por qué es polémico algo que no debería serlo

La filosofía viene en nuestra ayuda cuando hay que tomar una decisión con datos incompletos o contradictorios: se llama criterio de parsimonia o “navaja de Ockham“, y dice que en una disyuntiva, la alternativa más simple es la más probable.

En otras palabras: ¿blanco y en botella?.

O también: si oyes animales al galope en un sitio donde viven caballos, piensa en caballos, no en cebras.

Es verdad que la navaja de Ockham puede llevarnos a error, pero menos veces que la imaginación desbocada. Es una buena guía para equivocarse menos.

Vamos a aplicarla al cambio climático, como los CSI: arma, oportunidad y motivo.

Un científico de finales del siglo XIX, Arrhenius, descubrió que el CO2 se podía comportar como lo que luego se ha llamado “gas invernadero” (un gas que atrapa y exprime la energía que lleva la radiación solar, que cada rayo de sol deje más energía, que hace que el calor que la Tierra desprende quede bastante retenido en la atmósfera y no escape tan rápido al espacio exterior.

Ya tenemos el arma. El CO2 puede hacerlo.

Hay otras armas: que el clima siempre ha cambiado, que el Sol tiene épocas más activas, etc. Pero los datos no concuerdan bien. El clima de esta época de la historia tendía hacia más frío, no hacia más calor (glaciaciones durante los últimos milenios, una época de mucho frío hace tres siglos llamada la “Pequeña edad de hielo“, iniciado justo antes de la Revolución Industrial, y al que precedió una época más calurosa, llamada “Óptimo climático medieval“). La actividad solar no está siendo insitadamente alta, sino que parece muy normalita.

Cambio climático del Holoceno al Antropoceno

Fuente: Wikipedia

Es verdad, hay otras armas, pero el CO2 es la que mejor explica lo que está pasando.

Luego se han descubierto más gases invernadero (la propia agua, el metano), pero el CO2 es el que más preocupa. ¿Por qué? Porque desde la revolución industrial los humanos hemos aprendido a lograr mucho bienestar quemando cosas: principalmente carbón y petróleo. Y quemar cosas desprende mucho CO2. Efectivamente, hemos logrado, en unos tres siglos, vivir mucho mejor: quemando mucho. Y eso ha dejado huella: sabemos que la cantidad de CO2 en la atmósfera ha aumentado.

Ya tenemos la oportunidad. El CO2 ha podido hacerlo.

Es cierto Desde hace ¡¡20 millones de años no había estado tan alta!! Y nunca había aumentado a tanta velocidad. Y lo sabemos porque se han examinado burbujas de gas atrapadas en bloques de hielo, formados durante los últimos milenios, procedentes de glaciares y los polos, comparándolos con los datos que se tienen de las temperaturas de los últimos millones de años. Pero hay más.

Se pueden analizar los átomos de CO2 emitidos a la atmósfera para verificar su firma isotópica. Es decir, cuántos átomos hay de cada clase de isótopos del C. No todo en la naturaleza tiene la misma cantidad de isótopos de un átomo dado. En el caso del C, la fotosíntesis es el proceso que incorpora ese átomo a la materia viva. Y la fotosíntesis prefiere al 12C, más ligero, que al 13C, más pesado. Así, todo lo que venga de la materia viva, incluidos petróleo y carbón, tienen una cantidad de 12C mayor de lo normal. Esto sirve para diferenciar si el CO2 que se ha añadido a la atmósfera durante los últimos 300 años procede de la quema de carbón y petróleo o de otras fuentes, como volcanes.

¿Adivinas el resultado? La firma isotópica del CO2 vertido durante los últimos tres siglos dice que viene de….¡petróleo y carbón!

Ya tenemos al que apretó el gatillo. Nosotros.

Estamos estrechando el cerco al criminal. Pero falta una cuestión: ¿por qué? Es decir, el móvil.

Es fácil: porque queremos vivir mejor. Vivir en equilibrio con la naturaleza significa un problema: no tenemos comodidades. En la nuestra naturaleza original, en la sabana africana en la que surgió el primer Homo, no había televisión, ni internet. No había seguridad alimentaria, ni justicia ni educación. Ni más medios de transporte que las piernas. Hemos creado un mundo lleno de comodidades. Y está bien, a mí me gusta. Pero cada comodidad gasta energía, nos aleja del equilibrio. Vivir con comodidad es vivir lejos del equilibrio. Y cuanto más cómodo, más desequilibrado.

Por supuesto, las comodidades hay que pagarlas. Y las pagamos dos veces. Una con trabajo que convertimos en dinero. Y la otra con residuos, vertidos, desperdicios, contaminantes. Todo desequilibrio genera residuos. Un mundo en desequilibrio es un mundo con residuos. Es inevitable.

Todos ganamos con los contaminantes. Ganamos en comodidad. Pero también perdemos. Perdemos algo de calidad de vida, algo de salud. Y cuantos más contaminantes, más perdemos. O se lo hacemos perder a otro si logramos que los contaminantes se vayan a otro sitio (y los pobres desgraciados que están en esos sitios, no tienen la comodidad, pero sufren los residuos: eso se llama externalizar).

Pero los hay que ganan más. Los que venden las comodidades. Si yo pago algo, hay alguien que cobra. Y cuantas más comodidades me venda, más gana. Pero también más residuos. Cuantos más residuos, más rico es el que vende comodidades.

Aquí hay un problema: el nivel de contaminantes óptimo no es el mismo para el que compra comodidades y para el que las vende. El que vende quiere que estén más altos. Incluso a un nivel en el que los que compramos estaríamos incómodos. Es curioso: conseguir más comodidades, a partir de un punto, no sólo no mejora nuestra vida, sino que la empeora.

Ya tenemos el movil. En realidad son dos: comodidad y dinero. Por la comodidad, todos somos culpables. Por el dinero, son más culpables los que venden comodidades.

Cualquier jurado condenaría tanto a los que compramos (inductores del crimen) como a los que venden (ejecutores). Pero hay más. Los encubridores.

Son los más criminales de todos, los que dicen que nos representan, pero en realidad defienden los intereses de los que venden comodidades. Los que niegan el cambio climático para que los que venden comodidades puedan seguir haciéndolo, puedan seguir contaminando para ganar dinero, aunque eso signifique que nuestra vida va a ser peor, menos sana.

Menos mal que los políticos también son reciclables.

Visto para sentencia.

3 Replies to “Por qué es polémico algo que no debería serlo”

  1. Arche

    Cada vez me convence mas la idea de que usted y D. Antonio Embí mantienen una estrecha relación profesional. Esto me parece haberlo leido ya, solo que usted le da un tono sarcástico único, pero vamos los argumentos parecen calcados…xD

    La solución es simple y la voy a describir en unos simples pasos:

    1- Somos demasiados, recurramos a la mítica frase de “aqui sobra alguien”, elegid vosotros mismos, los chinos son 1000 millones de mas y los indios 700 millones de mas… No hace falta matarlos, con enviarlos como “exploradores” a marte vasta.. claro que lo de matarlos es mas barato, y si nos cargamos nuestro planeta xk no a los chinos??:S

    2- Adios a las comodidades, se acabo el carbon y el petroleo… se acabo la electricidad barata y en grandes cantidades…AJO y AGUA, quieres que tu hijos puedan vivir o prefieres vivir bien.

    3- No hay 2, sin 3

    Yo creo que si hacemos el paso numero 1, el numero 2 no seria tan problematico… podriamos plantar centrales solares en china, ya que sobraria espacio y podriamos aprovecharlo.

    Echadle un par de miles de años y nuestro planeta como nuevo para que podamos volver a destruirlo!!!!^^

    salu2

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