Por qué conservar especies

Imagina la economía de un país. Imagina que una serie de empresas cierran. Puedes pensar: “bueno, son las malas, así la economía mejorará”. Y vale, eran las malas. Pero su cierre afecta otras. Menos malas, eso sí. Pero que confiaban en ellas. Esas empresas que aún no han cerrado se han quedado sin suministradores, sin clientes, sin distriuidores.

Efecto dominó

Bueno, buscan otros. Pero esos otros, mejores que los que han cerrado, se ven sobrecargados. Tienen que dar respuesta a sus antiguos clientes y a los nuevos. Tienen que tomar decisiones.

Si optan por NO aceptar a los nuevos clientes, esas empresas menos malas, que dependían de las malas, pueden tener que cerrar. E iniciar una nueva ronda de influencias negativas. Porque habrán dejado, a su vez, a otras, sin clientes, suministradores, distibuidores. Que tienen que buscar alternativas a su vez. Y que les pueden decir que no… Y así una y otra ronda de cierres.

También puede suceder que, en algún momento, una empresa a la que le lleguen nuevos clientes los acepte. Aunque eso suponga sobrecarga. Perjudicará a los antiguos clientes. Que a su vez perjudicarán a otros. No se cierran empresas, pero todas pierden.

Sea como sea, la economía se resiente de la pérdida de toda empresa. Y esa pérdida se propaga por todo el tejido económico. Hasta que el impacto es repartido y absorbido.

Pero cada impacto debilita la economía general. Bueno, un impacto sólo no hace nada. Una empresa muere y otra nace. El problema es cuando la velocidad de impacto, el ritmo de destrucción de empresas, es muy alto. Tan alto que no da tiempo a reponer las que desaparecen y las que hay no pueden asumir su carga. Tan alto que no puede ser amortiguado. Justo a la inversa. Una mala noticia genera dos nuevas malas noticias. El impacto, en vez de ser absorbido, es amplificado. Se hace mayor, cada vez mayor.

Entonces se dice que hemos entrado en una crisis.

¿Te he convencido acerca de la necesidad de vigilar la salud de las empresas? ¿De verificar que lo estén haciendo bien y de tomar medidas cuando muchas desaparecen a la vez? Seguro que sí. Seguro que si tu empleo depende de una empresa, te he convencido.

¿Y de conservar especies, te he convencido? De conservar hasta la más insignificante. De los ecosistemas depende, no nuestro empleo (que también) sino el agua, el alimento, el aire, la ropa, los muebles, la salud…

Cargarse una especie, porque sí, sin pararse a mirar a qué otra especie afecta, qué repercusiones pone en marcha su pérdida, es estúpido. Tremendamente estúpido. Tan estúpido como cerrar una empresa porque sí.

Cargarse muchas especies, a la vez, arriesgando la salud de los ecosistemas, su integridad, su capacidad de recuperación es estúpido y suicida.

Por eso me da miedo FAES, la fundación tras la que está José María Aznar. Y Vaclav Klaus. Y su estúpido libro. Hay que ser torpe para dar alas a opiniones tan estúpidas. O mal intencionado. O suicida. O todo a la vez (que es, realmente, lo que creo). Me da miedo una fundación conservadora y neoliberal editanto a un economista que habla de medio ambiente. ¿No será mejor llamar a un ecólogo para que hable de medio ambiente? Vaclav Klaus, por muy presidente de la República Checa que sea, sabe de ecología tanto como yo de economía. Por eso, yo soy prudente y no pretendo pontificar. Y si lo hago, me pueden decir, con razón, que me calle la boca. Pero él sí. Él sí que puede hablar de lo que no sabe. Y encima le dan un altavoz. Uno que sabe de economía hablando de medio ambiente porque sabe de economía. Es como uno que sabe de fútbol y se dedica a hablar de hockey. ¡Como los dos son deportes…!

¡Hay que joderse!

Como sea, me dan miedo. FAES, Klaus, y todos los que quieren tanto a las empresas y no se enteran de que cada especie es una empresa. Gratis, regalada por la evolución. Que para que funcione sólo hay que dejarla. Y que nos suministra productos básicos.

Me dan miedo los que abogan por menos estado para no ahogar a las empresas y no comprenden que estamos ahogando a las especies que nos suministran lo básico. Hubo algún día, de pequeñitos, en el que no fueron a clase. O fueron y no atendieron.

¡Quiero un túnel del tiempo para ir atrás y suspenderlos! ¡Quiero un túnel del tiempo que me permita ser su profesor y hacerles repetir 100 veces la frase “No diré tonterías sobre cosas que no sé, intentando convencer a la gente de que sí sé y manipulándola”!

¡FAES! ¡Aznar! Editad libros del IPCC si sois capaces. Que esos son los que saben de verdad. Pero no creo que seáis capaces. Porque piensan distinto a vosotros y sólo queréis a vuestros amiguetes. Leed esto y a lo mejor aprendéis algo. No es que las cosas vayan a pasar así. Es que podrían pasar así.

Juan Costa, ¿qué haces ahi? Tú sí sabes. O por lo menos, sabías. Reacciona. No piensas como yo, pero tampoco como ellos. Que haya conservadores torpes, muy muy muy torpes, no quiere decir que todos los conservadores seáis torpes.

2 Replies to “Por qué conservar especies”

  1. José Luis Castillo

    He tenido que censurar tres comentarios con insultos. No he podido recuperar nada de ellos y he tenido que borrarlos completos. Siento la censura pero tenéis que comprender que se pueden calificar a las acciones, no a las personas.

    Aznar es una persona. Sus acciones pueden ser indignas, pero eso no significa que digamos de él nada insultante. No es así como queremos pasar por los blogs, verdad? Tenemos estilo y sabemos criticar.

    Demostrémoslo. Demostremos que no somos como los que crispan e insultan. Sean del signo que sean.

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  2. Rubén Nieto

    Es curioso: yo suelo preguntar a mis alumnos si les parece casual el hecho de que las palabras “Ecología” y “Economía” comparten la misma raíz. Después, si hay oportunidad de debatirlo suficientemente (esto en Ciencias de la Tierra de 2º de Bch.), terminamos vislumbrando una relación de amor-odio entre ambas disciplinas.
    Creo que en la base de esta curiosa relación hay una diferencia importante entre ambas: la Economía está – para bien y para mal- claramente más ideologizada que la Ecología, entendida esta última como ciencia de la naturaleza.
    En cuanto al asunto de la FAES, Aznar y Klaus, permíteme una sugerencia: ¿Y si analizamos su actitud en términos de intereses? No digo que esta variable lo explique todo, pero sí me parece importante tenerla en cuenta.
    Cambiando de tema, ¿cómo te va por Sevilla? Cuando te apetezca, dame un toque al correo vallexchange@gmail.com Haciendo caso de tu petición, ya he hecho una lista con los mejores 500 bares de Sevilla… para empezar.
    Hasta pronto.

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