Patentes en biología

Se dice que las patentes protegen la innovación, ya que nadie querría trabajar si su esfuerzo no le va a rendir económicamente.

¿Nadie?

La realidad contradice la premisa en la que se basan las patentes. La gente trabaja, y mucho, sin dinero de por medio. Se ve cada día en el software libre. Y lo hace porque sabe que hay gente trabajando igual, y cuyo de esfuerzo se va a poder aprovechar en otros campos. Es la esencia de la colaboración, es lo que nos ha llevado al éxito como especie. No se trata de mero altruismo. Hay otras recompensas: sentimiento de pertenencia, sensación de ser valorado por otros… A veces, no, muchas veces, esas formas de pensar son más poderosas que la ambición económica. Especialmente en los jóvenes, que cuentan con mucha energía y pocas hipotecas (les cobija la seguridad familiar todavía) y los veteranos, que ya se han colocado en la vida (han pagado casi todo lo que deben) y cuentan con experiencia y ganas de hacer cosas bien (después de haber comprendido de qué va esto en realidad).

Las patentes te aseguran una cierta cantidad económica por tu trabajo. Pero no son el único camino. Hay una disciplina matemática, llamada “teoría de juegos” que describe situaciones de colaboración, de competencia, los entornos en los que se produce y los resultados que rinde. Hay muchas formas de ganar trabajando, y sin patentes.

Viene esto a cuento por la iniciativa BIOS, que intenta impulsar la filosofía del software libre pero en el investigación biológica. Lo he leído en suplemento semanal de informática de El País. La biotecnología es una ciencia en expansión y muchos de sus métodos están sujetos a derechos de autor. Por lo tanto, la investigación está limitada por la disponibilidad de financiación. Pero en biología es siempre factible encontrar un método alternativo para hacer las cosas. La naturaleza es redundante. Muchos científicos están permitiendo el uso libre de sus descubrimientos, pero con una cierta modalidad de la licencia copyleft. Eso quiere decir que el que logre un avance basado en un procedimiento así, debe ser también libre. O parcialmente libre. A esto se le denomina efecto vírico de la licencia. Será interesante ver cómo se resuelve el dilema cuando un mismo producto combine “copyright” y “copyleft”. Y, lógicamente, los laboratorios de investigación pública terminarán prefiriendo “copyleft” puesto que no tienen que comercializar ningún producto. Eso les puede llevar a colaborar y ampliar la red de forma exponencial. Cada vez más difícil hacer dinero con los descubrimientos, cada vez más fácil hacer descubrimientos. A quien esté dentro del círculo. Será interesante ver quién gana la carrera. La cooperación o la competencia.

Es posible que, hace algún tiempo, las pantentes fueran buen método para promover la investigación. Hoy ya no. Hoy sólo protegen los beneficios empresariales. Y no de todas, sino de algunas, de las dueñas de los derechos de autor. Pero no hay que preocuparse, la Ley de Murphy va aquí a nuestro favor. Se podría reformular, en sentido positivo, del siguiente modo: “si hay un procedimiento libre, alguien, alguna vez, lo descubrirá y lo liberará“.

Por cierto, en el número de febrero de 1995 de la revista Investigación y Ciencia leí un articulito escrito por J. P. Delahaye sobre altruismo, cooperación, estrategias, etc., que me gustó, y que viene al caso. te reproduzco un resumen. Es un poco largo, pero…

Cada uno sabrá.

Situaciones similares a las del dilema del preso se presentan con frecuencia en ámbitos muy diversos. Cuando se iteran las interacciones, hay una gran diversidad de estrategias y de soluciones posibles.

El dilema del prisionero se puede expresar de forma abstracta,buscando su generalización: dos entidades pueden optar por la cooperación o por la traición entre sí, independientemente de lo que elija cada una. Cuando una traiciona y otra coopera, la última ha caído en una trampa; la primera obtiene una determinada ganancia (TC), mayor que la de la segunda (CT). Cuando ambas cooperan obtienen la misma ganancia cada una (CC). Y cuando ambas traicionan, obtienen otra ganancia distinta (TT), igual para las dos, inferior a la que hubieran logrado cooperando, pero superior a la que conseguirían si hubiesen caído en la trampa de cooperar siendo traicionados. Las ganancias en cada caso pueden ser ambas positivas, o una positiva y otra negativa. Expresándolo en términos de relación

TC > CC > TT > CT

El dilema es irresoluble gracias a la falta de información exacta sobre las intenciones del otro (ni siquiera una declaración explícita asegura su cumplimiento). La situación más aplicable e interesante es la que deriva de la iteración del dilema, por contactos continuados entre las dos entidades a las que se les presenta. Es incluso generalizable a situaciones en las que las dos entidades no desempeñan actuaciones equivalentes y las recompensas no son equiparables. Al iterar, el dilema no consiste ya en cooperar o traicionar a un envite, sino en determinar qué estrategia dará más rendimiento a largo plazo, en función del comportamiento del otro participante. La situación se hace aún más interesante cuando se mezclan más de dos entidades, con diferentes estrategias. Las condiciones, en esos casos, son que no se puede renunciar a jugar nunca y que no se sabe de antemano cuántos serán los envites de la iteración. Es muy amplia la diversidad de estrategias. Veamos algunos ejemplos, que no agotan, ni mucho menos todas las posibilidades:

Bonachona: siempre coopera.

Malvada: traiciona siempre.

Lunática: coopera y traiciona al azar, pero con igual probabilidad.

Toma y Daca: coopera en la primera partida; a partir de entonces, hace al adversario lo mismo que éste le haya hecho en la partida precedente.

Toma y Daca Dura: coopera siempre, salvo que el adversario haya traicionado en alguna de las dos partidas precedentes.

Rencorosa: empieza cooperando pero en cuanto el adversario traiciona, traicionará siempre.

Periódica Malvada: juega a traicionar, traicionar, cooperar repetidamente, independientemente de lo que haga el adversario.

Periódica Bonachona: juega a cooperar, cooperar, traicionar repetidamente, independientemente de lo que haga el adversario.

Mayoría Suave: juega lo que el adversario haya jugado más veces y, en caso de igualdad, coopera.

Mayoría Dura: juega lo que el adversario haya jugado más veces y, en caso de igualdad, traiciona.

Sondeadora: en las tres primeras partidas juega la secuencia traicionar, cooperar, cooperar; si en las partidas segunda y tercera el adversario coopera, traicionará siempre y, de no ser así, se atendrá a Toma y Daca.

En las condiciones de iteración se trata de averiguar si hay una estrategia óptima. En realidad, el resultado depende de lo que se considere estrategia óptima. Si por tal se entiende la que nunca, en ninguna confrontación, pierde con cualquier otra, la ganadora es Malvada. Sin embargo, la ganancia (positiva o negativa) acumulada con malvada da resultados mediocres. Ahora bien, si por óptima entendemos la que consigue mejor puntuación frente a cualquier otra, no existe estrategia óptima: depende, en todo caso de quién sea el contrincante. Así, Malvada obtiene la puntuación máxima frente a Bonachona, pero sólo frente a ella; Bonachona sólo logra buenos resultados con algunas estrategias; etc. En otras palabras, lo óptimo de una estrategia depende del contexto. Es fácil encontrar círculos viciosos en la que una gana a una segunda, ésta a una tercera, y ésta última a la primera.

Puesto que en las confrontaciones por parejas no se puede discernir cuál es óptima a largo plazo, se puede organizar una confrontación generalizada. El resultado depende estrechamente del conjunto inicial tomado. Sin embargo, sí que surgen ciertas regularidades. P.ej., Toma y Daca no gana siempre pero queda sistemáticamente bien situada; curiosamente, en confrontaciones por parejas Toma y Daca no vence nunca, logrando, en el mejor de los casos, igual puntuación de aquella con la que se enfrenta. Este resultado sugiere que en confrontaciones múltiples es preferible ser generoso que mezquino, que es necesario poseer capacidad de represalia pues la falta de reacción anima a ser contumaz al adversario que traiciona, que es necesario perdonar pronto y que la claridad en el comportamiento es mejor que recurrir a añagazas. Estos resultados no dependen de la relación que guarden entre sí las diferentes recompensas. Todas las estrategias que quedan bien clasificadas son similares a Toma y Daca: son bienintencionadas, poseen capacidad de represalia y son sencillas e indulgentes.

Se puede definir un nuevo tipo de campeonato. En él, la proporción de estrategias varía en función de los resultados que hayan obtenido las estrategias en la ronda anterior. Se trata, así, de simular un proceso evolutivo. Para que una estrategia venza en este nuevo marco no basta conque sea eficaz frente a sus competidoras; también ha de saber enfrentarse a una composición variable del conjunto de elementos interactuantes. Toma y Daca sigue quedando bien situada pero no llega a eliminar indefectiblemente a sus rivales por una razón sencilla: al ir cayendo las estrategias malvadas, las únicas que quedan son las bonachonas, que cooperan siempre y ya no se produce evolución alguna. Se puede modificar aún más el juego introduciendo los accidentes: se eliminan, por azar, un cierto número de individuos. En estas situaciones sólo una estrategia permanece al cabo del tiempo, pero no siempre es Toma y Daca. Hay aún más variantes del juego. En una de ellas, los interactuantes pueden cambiar de estrategia en función de quién contacte con ellos. Los resultados dan grupos cerrados de cooperación (poblaciones), limitados en el número, con competencia entre ellos.

Concluyendo, la instauración duradera de la cooperación es posible aún cuando el ambiente sea claramente egoísta, como sucede en el dilema del preso. Basta con que exista una continuidad indefinida en las interacciones, y que las entidades cuenten con un mecanismo de memoria y con otro de identificación individual. Evidentemente, cuanto más eficientes sea memoria e identificación (cuanto más inteligentes sean los sistemas en interacción), más probable es la cooperación; constituyen, pues, ventajas coevolutivas.

2 Replies to “Patentes en biología”

  1. Rubén Nieto

    Muy interesante tu entrada sobre altruismo, cooperación y competencia, un tema que se presta a muchos equívocos. Por cierto, ¿de dónde sacas el tiempo para hacer tantas entradas y tan trabajadas, con la cantidad de horas de estudio que se adivinan detrás? Asombraíto me tienes.
    Rubén

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  2. Imagen de perfil de José Luis Castillo

    Jajajaja 😀

    Gracias por el comentario!!!

    Uno de mis vicios es leer. Porque no me puedo dormir sin haber leído. Hay gente que cuando se estresa hace ganchillo; yo leo. En la playa, durante el verano, leo más. Tengo la suerte de que mi peña también lee. Y algunos somos discutidores, muy discutidores. Así que para ir de cañas, tengo que leer. Si no, si suelto una opinión no muy bien construida, me crucifican. O tengo que estar preparado para hacer sangre cuando alguno de ellos meta la pata. 😉 La verdad es que es una manera de relacionarse divertida.

    Luego, en casa, cada entrada me cuesta un ratito y dos disgustos. Porque me la revisa mi mujer. Que su función en la vida no es mantener mi autoestima, sino disminuirla. Y lo hace bien la puñetera. 😉

    Así que hacer el blog se inserta bien en mi forma de vivir. Si no, no podría.

    Además, de años anteriores, tengo material que he ido acumulando. Hasta ahora no me ha sido difícil escribir al día. Cuando sea complicado, cuando interfiera con las cañas, con verme con los amigos, con seguir las series que me interesan (por ahora House y CSI) o con ir a ver la película que me apetece, entonces, dejaré de escribir cada día.

    Pero por ahora es divertido. Y encima se conoce a gente apaña’.

    Un saludo con mucho, mucho agradecimiento por la atención que le prestáis al blog. Espero alimentarla y mantenerla como merecéis.

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