Olfato y nuestro pasado

Los mamíferos somos más antiguos que los dinosaurios. O al menos, el de nuestro grupo antecesor, los reptiles mamiferoides. Podemos creer que los mamíferos fuimos mejores y ganamos a los dinosaurios. La realidad es que durante mucho tiempo los mamíferos vivieron a la vez que los dinosaurios, pero a diferentes horas. Para que no nos comieran.

Origen de mam?feros y dinosaurios tomado de asturnatura.com/articulos/fosiles/reptiles.php

Esa manera de escapar, la de vivir de noche, nos obligó a cosas. Bueno, a nuestros antepasados. Y, por herencia, a nosotros también. Les obligó a abrigarse (por la noche hace frío), les obligó a buena visión nocturna (por la noche no hay luz) y a confiar en un sentido que no depende de la luz, el olfato.

Y no sólo tenían una importante nariz. Sino que nuestros antepasados, unos bichitos con aspecto de musaraña, tenían una gran cantidad del cerebro dedicado al olfato. Curiosamente, esa región cerebral se desarrolló mucho y dio lugar, andando el tiempo, al córtex cerebral, la región encargada de la inteligencia y de la conciencia, la región que recibe informaciones de otras regiones, las integra, y comprende qué se está haciendo a la vez que permite planificar. Que en los humanos está muy evolucionada.

De alguna manera somos hijos del olfato.

Pero…

Pero los dinosaurios desaparecieron. Dejaron un hueco. Y allí donde hay algo que comer, hay alguien que se lo come. Al no estar los dinosaurios, los mamíferos tuvimos nuestra oportunidad. Hubo una explosión y una diversificación. Donde había dinosaurios comiendo, ahora podía haber mamíferos comiendo. Mucha comida quedó libre. Y los mamíferos cambiaron para conseguirla. Algunos no, algunos siguieron pareciéndose a sus antepasados. Pero otros modificaron sus dientes, sus patas, su pelo… Incluso modificaron sus sentidos. Fueron seleccionados los que mejor oían, o los que mejor veían, pasando el olfato a un segundo plano. Aunque nunca del todo. Recuerda que la parte de tu cerebro que piensa, que organiza, que planifica, procede de la región que se encargaba de oler. Algo muy lógico en un ser vivo que tiene que hacerse un mapa mental de su territorio, de los caminos que tiene que seguir, huyendo de depredadores, o buscando recursos.

Tomado de scs.ryerson.ca/aferworn/

Y que lo hace a partir de olores. El sentido del olfato es poderoso en los mamíferos.

Espero que te haya gustado Pablo.

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