Ni vivo ni muerto

Estar vivo o estar muerto no es un estado tan fácil de definir. Hay sapos y ranas que se congelan durante el invierno (a ver si vamos aprendiendo inglés! Pincha el enlace, que no te dé miedo!). Si los coges y se te caen se hacen trozos, como un vaso de cristal. Pero al llegar la primavera se descongelan y siguen su vida. Hay unos animales llamados tardígrados. Pueden perder casi toda su agua y entrar en un estado desecado, en el que no llevan a cabo ninguna función de ser vivo. Pero si recuperan el agua reviven, incluso siglos después. Son lo más parecido a una semilla, sólo que en animal. Hay óvulos y el esperma destinados a reproducción asistida se congelan rutinariamente a temperaturas de -200ºC. Tardígrados, semillas, sapos, esperma, óvulos… ¿están vivos? ¿mueren y resucitan?

En el lado contrario tenemos células que parecen vivas. ¿Pero lo están realmente? Los glóbulos rojos de la sangre, por ejemplo. Tienen una vida corta, de 115 días. Proceden de células con núcleo pero ellas no tienen núcleo. Por supuesto, al carecer de núcleo no se pueden dividir. Sólo les queda esperar y morir. ¿Los podemos considerar vivos?

Parece como si estar vivo fuera algo más complejo. Como si estar vivo fuera más de una cosa. Y estar muerto también.

De hecho, las células de nuestro cuerpo pueden estar vivas de modos diferentes. Por un lado, vamos a mirar a los fibroblastos.

Son células del tejido conjuntivo. En el cuerpo raramente se divide, se reproduce. Se limita a fabricar proteínas que forman parte de la matriz extracelular (la estructura que está fuera de las células, y que las mantiene en su sitio y más o menos unidas). Sin embargo, cuando se ponen en cultivo en laboratorio (se les da de comer y se les sitúa sobre una placa de vidrio), se reproducen muy bien. Parece como si, cuando están en el tejido, algo les impidiera hacerlo.

Por otro lado vamos a ver un tipo de célula de la piel, el queratocito, que en el cuerpo se reproduce muy bien (observa cómo se regenera tu piel cuando te cortas). En cambio, en un cultivo, no lo hace. Para nada. Salvo que haya fiibroblastos a su lado. Parece como si el fibroblasto le dijera qué hacer.

Así, estar vivo se puede estar de muchas maneras. Gracias a que otros te dicen que tienes que estarlo, y sin ellos no lo estarías. O se puede estar medio muerto porque otros te dicen que tienes que estar así. Sin ellos, florecerías.

Parece como si hubiera dos programas: estar vivo y estar muerto. Y que se ponen en marcha ambos, y que el estado en el que te encuentras depende de cuál predomine, pero puede cambiar.

Otro día te daré más detalles.

Todo lo dicho no vale para seres completos. Sólo para células.

Todavía.

2 Replies to “Ni vivo ni muerto”

  1. Delirio Sangriento

    umm q interesante…

    la vida y la muerte…dos de mis temas favoritos en combinación con citología jejeje

    interesante…
    ´
    aunque…una célula, como lo has dicho, tiene varias cosas extrañas…

    y suena super extraño, io venía por los eritrocitos y m encuentro tu escrito

    tmb es interesante, la manera en que los eritrocitos (siguiendo con el tema ¬¬)
    pueden modificar su tiempo de vida durante la hibernación, si, ya se que es por el metabolismo y éso, pero, hay varias cosas extrañas en todos lados…

    No cabe duda de que el cuerpo es una máquina perfecta

    Felicidades por el blog…

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