Los líquidos de cuerpo

En un tipo medio, de unos 70 Kg de peso, hay unos 42 litros de líquido. Entrando y saliendo. Pasando de un compartimento a otro. Es decir, circulando de una parte del cuerpo a otra. De sangre al medio que rodea a las células, para entrar en las propias células, volver a salir, pasar a los vasos linfáticos y volver a la sangre. O quedarse un ratito en alguna cavidad del cuerpo (el ojo, el pericardio, el peritoneo, el líquido sinovial de una articulación, el líquido pleural, etc.).

De los 42 litros (en promedio, te recuerdo; que si eres más grande tienes más), hasta 28 están dentro de las células. Es el líquido intracelular. No es igual que el extracelular. No puede serlo. Si no, no estaríamos vivos. Tiene que haber diferencias. Y esas diferencias son la vida. Diez veces menos sodio (Na+), 35 veces más potasio (K+) y 30 veces más magnesio (Mg++). Apenas un poquito de calcio (Ca++) disuelto, pero poquísimo (si lo hay está atrapado en un orgánulo llamado sarcoplasma). Un tercio de bicarbonato (HCO3) y diez veces más fosfato (H2PO3). El doble de sulfato (SO4=). Y por supuesto, dentro hay más proteínas y aminoácidos, y más ATP (la moneda energética de la célula).

El resto son 14 litros, repartidos en 9 de líquido intersticial (el que rodea a las células), 2 de líquidos transcelulares (los que están en cavidades del cuerpo, como el líquido cefalorraquídeo que rodea al sistema nervioso central, o el líquido peritoneal, que rodea al intestino, etc.) y 3 de plasma sanguíneo (los otros 2 litros que faltan hasta los 5 de sangre que tenemos los ponen las células que hay en la sangre, que también ocupan lo suyo; incluso tiene nombre, que es hematocrito).

Este reparto es sólo una idea. La realidad depende mucho de nuestra edad (cuanto más viejos menos líquido tenemos), del momento del día, de la época del año, de la actividad física, etc. Pero esas cifras valen para hacerse una idea.

El plasma y el líquido intersticial se parecen mucho. Sólo que el plasma está en el interior de los vasos sanguíneos y tiene más proteínas. En realidad, el líquido intersticial se forma cuando el plasma abandona la sangre por los capilares, los vasos más finos. Así es como llegan los nutrientes de la sangre a las células.

Para que las células funcionen lo mejor posible deben estar rodeadas de un medio extracelular adecuado. Y como el medio extracelular procede del plasma de la sangre, regulándolo a él se controla que las células estén bien. Los riñones son los principales encargados, filtrando la sangre hasta 10 veces al día. Un fallo renal repercute en seguida en un mal funcionamiento del cuerpo. A ese mantemiento del entorno celular se le llama homeostasis.

El líquido intersticial no puede quedarse ahí para siempre. Tiene que renovarse. Tiene que iFiltración y reabsorción capilarrse para que pueda salir nuevo plasma, con nuevos nutrientes. Y se va. Y vuelve a la sangre. Lo hace por los mismos capilares. ¿Cómo es posible que salga, pero que también entre? Fácil. ¿Recuerdas que dije que las proteínas se quedan dentro del plasma? Pues eso crea una diferencia grande de concentración entre el líquido intersticial y el plasma, que hace que una parte se recupere, vuelva, se absorba capilarmente.

Pero sólo una parte. En realidad, sale más que vuelve.

¿Entonces, se acumula?

No. También vuelve. Pero por otro camino.

Lo hace como linfa, a través de los vasos linfáticos. Pero no tiene ningún corazón que lo impulse. ¿O sí? Sí. Los propios músculos del cuerpo. Al contraerse la musculatura, comprime los tejidos. Como resulta que los vasos linfáticos están abiertos, el líquido intersticial entra en ellos. Pero no puede salir. Porque hay unas válvulas, unas compuertas, que impiden que refluya, que vuelva atrás. Así que sólo le queda ir hacia delante, hacia la sangre.

Vaso linfático

Bomba muscular

La musculatura del cuerpo hace de corazón. Ayuda al corazón. Sin ella, el plasma que sale tendría que ser el que empujara al líquido intersticial. Y eso cuesta mucho trabajo. Se llama presión arterial (¿te suena?). Es la fuerza con la que sale la sangre del corazón. Y también la responsable de que el plasma salga de los capilares. Si los músculos no trabajan es excesiva y termina, con el tiempo, haciendo que el corazón se agote, sea insuficiente. Quita años de vida. Y calidad a los que restan. Los tejidos se encharcan (edema), incluidos los pulmones, lo que dificulta el movimiento, facilita infecciones y dificulta la respiración. El corazón se agranda y late con más dificultad. Nos cuesta movernos. Es la insuficiencia cardíaca.

Por eso, el ejercicio regular, el no ser sedentario, hace que nuestra vida tenga la posibilidad de ser larga y sana. Al menos por la parte que a los capilares les toca.

Para otro día, cómo los riñones regulan todo esto.

Y para otro día más, qué le pasa a la linfa en su viaje de vuelta.

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