Los grandes inventos eucariotas, el tabique y el retraso

El gran invento de las células eucariotas son las paredes, los tabiques.

El problema de la vida es el equilibrio. Si hay equilibrio, si fuera y dentro son iguales, no hay vida. La vida, para ser vida, necesita diferencias. Y la situación es aún peor si tenemos en cuenta que hay una ley, la Segunda Ley de la Termodinámica, inviolable, que no admite excepciones, que viene a decir, de manera rara (lenguaje físico y matemático), que todo cambio que ocurre en la naturaleza lleva a aumentar el equilibrio. Si calientas algo, tarde o temprano perderá su calor en contacto con otro algo más frío.

A no ser que…

A no ser que pongas paredes, tabiques.

Pero entonces tienes un problema. La pared, el tabique sólo retrasa los equilibrios. Puedes calentar una habitación durante más rato, pero al final perderás el calor.

A no ser que…

A no ser que una célula gane energía durante ese tiempo para cambiar de sitio, modificar la situación, adaptarse al cambio o lo que sea.

Con las paredes, una célula gana tiempo. Y eso es lo que ha hecho la célula eucariota. Ya tenía la membrana. Pero ha evolucionado hacia ganar tamaño y paredes internas. Eso le da tiempo. Tiempo para buscar trucos respecto a esa situación de equilibrio, no deseable, que llamamos muerte.

Te pongo un ejemplo que leí en Investigación y Ciencia de febrero de 2008.

Supón que tienes agua y vino. Un litro de cada. El agua hirviendo, a 90ºC y el vino casi helado, a 10º. ¿Qué pasaría si los mezcláramos? Pues que los dos alcanzarían una temperatura intermedia. 50ºC.

O no.

Podemos ponerlos en recipientes separados pero en contacto. Siempre que se cumpla la condición de que el material del recipiente deja pasar muy, muy bien el calor. Pero no vamos a poner toda el agua. Sólo vamos a poner medio litro. ¿Qué pasará? ¿A qué temperatura estará la mezcla? Hagamos un sencillo cálculo (no le tengas miedo a las matemáticas, sólo son unas simples sumas y restas en una división; es decir, una media):

[tex] frac{(90^o C cdot 0,5 l) + (10^o C cdot 1 l)}{1,5l}approx 36,67^o C [/tex]

Así que con el primer medio litro de agua hemos conseguido que la temperatura del vino suba a esos 36,67ºC. Vamos a ahora a por el segundo medio litro. Y hacemos lo mismo, la misma operación, pero con el vino a la nueva temperatura:

[tex] frac{(90^o C cdot 0,5 l) + (36,67^o C cdot 1 l)}{1,5l}approx 54,44^o C [/tex]

Por tanto, si en vez de enfrentar vino y agua mezclándolos libremente, los pongo en contacto a través de un material, pero poco a poco, la temperatura sería diferente a la del equilibrio.

(No se viola la segunda ley porque al mezclar las dos aguas, el primer medio litro y el segundo, la temperatura sería de 45,56ºC, que es la media entre 36,67 y 54,44. Y, si te fijas, 45,56ºC -de las dos aguas- y 54,44ºC -del vino- suman 100ºC, que es lo que sumaban 90ºC y 10ºC del principio).

Si quieres, podemos hacerlo con el agua por cuartos de litro. Te dejo para ti los cálculos, pero el resultado, si no me he equivocado, es 57,23. Y si se hace con decilitros, más lejos de la temperatura de equilibrio todavía.

A lo que vamos. Si no hay mezcla se puede lograr burlar durante un ratito la Segunda Ley de la Termodinámica. Y cuantas más barreras pongas mejor. Y si les pones un pequeño retraso, de tal manera que la barrera frene los desequilibrios, pues todavía mejor.

Porque el truco está en quitar el agua vieja, con la que nos hemos equilibrado, y poner agua nueva. El truco está en que la célula cambie cuando se haya acostumbrado al entorno en el que está. El truco está en que la célula se marche en busca de un nuevo entorno, de un nuevo desequilibrio. Los tabiques, las paredes, te dan tiempo, pero no impiden que la muerte llegue. Moverse también es importante para una célula. Moverse sin parar. Y tener esperanza en encontrar comida.

Bueno, pues la célula eucariota ha mejorado a la procariota en ser más grande y en tener orgánulos. Al ser más grande se tarda más en alcanzar el equilibrio. Y tiene orgánulos. Los orgánulos son como habitaciones, como camarotes, como compartimentos. Así, el desequilibrio se puede mantener más tiempo. El suficiente hasta lograr llegar a un entorno nuevo. Con sus condiciones distintas, con su comida nueva.

Es verdad que la célula eucariota se ha vuelto más compleja. Y que eso se paga reproduciéndose más lento. Pero funciona mejor que la procariota.

Curiosamente, los pluricelulares apostamos por el equilibrio. Pero eso es otra historia.

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