La evolución es para los perdedores

Árbol filogenético

Fuente: Inhabitat

Los poríferos son animales que apenas ha cambiado durante más de 540 millones de años. Los consideramos primitivos. Los consideramos poco evolucionados. Y eso significa un menosprecio. Parece como si nosotros, los seres humanos, fuéramos lo más de lo más en animales.

Nosotros, como género Homo, llevamos menos de dos millones y medio de años sobre la Tierra. ¿Cuántas pruebas ha superado nuestro diseño corporal, cuántas nuestro comportamiento, cuantas nuestros hábitos alimentarios y de reproducción? Muchas menos que las de las esponjas.

Somos diferentes de nuestros antepasados. Somos diferentes en cuerpo, en comportamiento, en alimentación, en reproducción. Somos un diseño nuevo. Hemos cambiado. ¿Por qué? Porque era eso o la extinción.

Cuidado, no hay intención en el cambio. Ninguna especie cambia “para…”, no hay objetivo, no hay finalidad. Simplemente, hay cambio.

Vamos a explicarlo con cierta simpleza. Mucho de lo que voy a decir es mentira, porque voy a pecar de simplificación, para hacerme claro. Luego, en otros “post” lo iré matizando.

Todos los hijos sufren cambios respecto a los padres. Miraos al espejo y mirad a vuestros padres. Y si el cambio que tú tienes respecto a tus padres es bueno, puede ser que consigas más comida, más pareja, o ambas cosas, con lo cual tendrás más hijos, portadores probablemente del cambio que tú tienes, se lo habrás transmitido. Y ellos también tendrán más éxito, porque el cambio era bueno, y tendrán más hijos que los demás. Al cabo de un tiempo, en la población, el cambio que tú adquiriste respecto a tus padres se habrá extendido, lo tendrá mucha gente. Porque era bueno. Si alguno de tus hijos no llevaba entre sus características no llevaba algo bueno, por lo que, probablemente, tendría menos hijos que los demás, o conseguiría menos comida que los demás.

Y alguno de tus descendientes adquiriría un segundo cambio bueno. Y eso le permitiría lograr más comida, más pareja. Y tendría más hijos, con los dos cambios buenos, que tendrían más hijos con los dos cambios buenos. Y quien no llevara ambos tendría menos hijos por no haber logrado suficiente comida, suficiente pareja.

¿Más o menos claro?

Bueno, pues todo mentira. Más o menos.

Porque los cambios sólo sirven para tener más comida, o más pareja, cuando hay poca comida, o poca pareja. Supongamos que sobra la comida o la pareja. Entonces, los cambios, simplemente se acumulan, hay más variedad, más diversidad. Pero como no hay competencia por los recursos, unos cambios no borran a otros.

Sólo las especies que tienen dificultades evolucionan.

Y evolucionan hasta un punto en el que no hay nuevos cambios que te hagan lograr más comida, o más pareja. Hasta un punto de equilibrio (técnicamente se llama estasis, con acento en la “a”, que no tilde). En ese momento, pueden aparecer más cambios, pero no afectarían al diseño básico. Serían cambios pequeños, de detalle. Porque cambiar un diseño básico es difícil. ¿Te imaginas ponerle alas a un coche? Habría que cambiar los neumáticos para que resistieran el aterrizaje, el motor para que fuera más potente, el volante para inclinarlo también hacia arriba o hacia abajo, el depósito para que guardara más gasolina. ¿Qué es más fácil, ponerle alas a un coche o pintarlo de rojo? No, definitivamente, los cambios que afectan al diseño básico son difíciles, porque obligan a muchos otros cambios. Los cambios de detalle, los que no obligan cuando suceden a que otras partes del cuerpo cambien también, son más sencillos. Esos siempre pueden tener lugar.

Y una vez alcanzado el punto de estasis para el diseño básico del cuerpo (cómo como, qué como, qué hago con la comida, dónde vivo, cómo me reproduzco) ya está la suerte echada. Si el diseño es bueno resistirá.

El problema es qué pasa si ahora hay un cambio muy gordo en el medio. ¿Valdrá para las nuevas condiciones el diseño antiguo? Era bueno, sí, pero en las condiciones anteriores, en las que había una cierta cantidad de lluvia, una cierta cantidad de sol, una cierta cantidad de temperatura, una cierta cantidad de sombra, yo qué sé! Pero ahora todo eso ha cambiado, no hay la misma lluvia, ni la misma sombra, ni hace el mismo sol, ni la misma temperatura. ¿Qué pasará con el antiguo diseño? Pues que pueda que no valga. Y nos extingamos. Es lo normal.

O que sea muy bueno y valga para las dos condiciones. Y no haya que cambiar, salvo pequeños detalles.

Esas son las esponjas.

Nuestros antepasados no. Nuestros antepasados sufrieron cambios. Y alteraciones en el medio ambiente les obligaron a cambiar. Era eso o la extinción. Porque nuestro diseño no es tan bueno como el de las esponjas. Si fuera tan bueno no habríamos cambiado.

La evolución es para los perdedores.

3 Replies to “La evolución es para los perdedores”

  1. Pingback: Blog de José Luis Castillo » La aguja, la jeringa y la pistola

  2. Pingback: La evolución es para los perdedores

  3. Pingback: Virgencita, virgencita, que me quede (evolutivamente) como estoy - ¡Cuánta Ciencia!

Deja un comentario si lo deseas. ¡Y gracias por leer! :)