Hablando raro y sintiéndome otro

La mejora del dominio del inglés está entre mis prioridades. Desde el punto de vista profesional es buena idea. Ahora se pide ser bilingüe para muchas plazas en concurso de traslados (aunque podríamos discutir muuuucho sobre el significado real de esa etiqueta). Y está bien que el profesorado andaluz, especialmente de ciencias, lo domine tanto como sea posible. Porque el inglés es nuestra lingua franca. No es un idioma ajeno. No debe serlo.

Pero más allá de eso… Que está muy bien y tal… Es que yo quiero vivir, cuando me jubile, al menos un tiempo (meses, supongo) en algún país anglosajón. Me encantaría la idea de Nueva Zelanda. Como a ti seguro, jejeje… Pero Canadá, o Irlanda o Escocia, seguro que son más realistas. Llegar al retiro con un nivel aceptable de inglés es una buena meta personal, creo.

No necesito gran cosa para leer. De hecho, es frecuente que no recuerde si un artículo o post concreto lo leí en español o en inglés. Domino bien esa habilidad. Soy mucho más torpe para escribir y escuchar, aunque puedo. Más o menos…

Para escribir la herramienta que tengo más a mano es Google Translate. Que sí. Que tiene muchas limitaciones. Sin duda. Pero… Pero ha crecido mucho y muy bien. No me sirve para crear frases. Pero sí me sirve para depurar algunas ya escritas. Es una herramienta rápida y fácil, que te resuelve algunos problemas. Sé que es muy criticada. Pero si la frase no es compleja, a mí me es útil en situaciones que requieren agilidad. Si quiero profundizar más, voy a los foros de WordReference. Y me encanta pasar ratos en Merriam-Webster. Es una web sencillamente deliciosa en la que se puede aprender mucho.

Para escuchar cuento con los podcast de Nature y las noticias en 60 segundos de Scientific American. Digamos que ahora mismo escucho y entiendo un 60-70% de eso. Más o menos… Hay días mejores y peores… Lo que hago es cargar los podcast en el móvil e ir escuchándolos conforme voy o vengo del trabajo. Me relaja. Especialmente volviendo. También cuando hago deporte en casa. Así que es una actividad frecuente desde hace un par de meses. Quiero que sea diaria porque mejorar en la habilidad de escucha me hace sentir bien. Si olvido cargar un podcast siempre tengo Vaughan Radio. También sé que hay gente que la critica mucho. Pero a mí no me va mal escuchando… A ratos… ¿A qué nivel quiero llegar? Me gustaría lograr el suficiente para escuchar This American Life sin necesidad de recurrir a la transcripción. Pero creo que falta mucho para eso…

Con las dudas de pronunciación empleo Select and Speak. Es una aplicación para Google. Que también, cuando estoy cansado de leer y no tengo prisa, me permite escuchar un post o un artículo de prensa. Y tú diras… ¿Con una voz un tanto robotizada se puede mirar la pronunciación? Sé que lo ideal sería ir a Merriam-Webster o a WordReference pero… es que el robotizado de Select and Speak no es excesivo y su pronunciación es homogénea. Además, me permite escuchar acentos inglés y americano estándar. En fin, que me vale, oye.

Para hablar… Uf… Qué mal se me da hablar. Y esto explica el título. En español hablo muy rápido en ocasiones. Y en otras hablo muy muy rápido. No necesito pensar lo que voy a decir (bueno, en realidad mucha gente te diría que sí que lo necesito, jejeje) sino que lo hago conforme hablo. En inglés soy muy lento. Obvio, no es mi lengua. Pero… Pero eso me hace sentirme raro. No soy yo, soy otra persona. Más tímida, más insegura. Más educada también. Resulta que he descubierto otro José Luis hablando inglés. Y eso me ha llamado mucho la atención. Nada de la arrogante seguridad de cada día, nada de autoconfianza y autoestimas muy elevadas. Todo lo contrario. Y, oye, me ha gustado ese José Luis. El otro, el que te está escribiendo esto, en más ocasiones de las que quisiera, es un listillo arrogante y malhumorado, con malos modales. El José Luis que habla inglés con torpeza es… una sorpresa. Una sorpresa que me recuerda que el alumnado se siente así muchas veces en clase: ajeno a sí mismo, extraño. El aprendizaje nos hace sentirnos inseguros y revela facetas de nuestra personalidad que existen aunque no nos guste y suelan estar ocultas. Es importante que el profesorado seamos aprendices inseguros de algo para que podamos entender los retos emocionales que eso supone para el alumnado.

Y, por supuesto, este post se lo tengo que dedicar a Kaylan, que con su paciencia y amabilidad, me orienta todos los lunes, mientras tomamos un café y hago migajas algún croissant. Si hay un Dios, que te bendiga por el cuidado con el que me haces avanzar y tu apoyo. Y si no lo hay, bueno… ¡que se sepa lo mucho que vales y lo mucho que te debo!

2 Replies to “Hablando raro y sintiéndome otro”

  1. JJ

    Me ha gustado bastante tu razonamiento, cuando eres joven la vida es una lucha diaria con ilusión y gran esperanza en el futuro. Cuando eres menos joven la ilusión se suele trnasformar en responsabilidad o incluso ansiedad. Hay que aprender a ser siempre joven.

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