Dicty, para los amigos

Un gran avance, uno de esos que hacen historia, fue la convención del metro, en 1875. El embrión del actual Sistema Internacional de Unidades. Que nos pone a todos (casi todos) de acuerdo en con qué comparar algo que se quiere cuantificar, qué unidades de medida emplear. Porque así podemos comprender bien los resultados, nos podemos comunicar mejor, se pueden tomar mejores decisiones.

En la misma línea ha estado la creación del euro en la Unión Europea. La economía funciona mejor cuando es fácil comparar. No me imagino vivir este momento económico fuera del paraguas del euro. Pero. Sí me lo imagino.

Y la biología no iba a ser menos. También ha hecho su unificación. También ha elegido unos patrones comunes. Bajo la forma de especies en las que todo el mundo desarrolla sus investigaciones. Porque así es más sencillo comparar los resultados. No es que sean los organismos ideales, pero es más útil poder contrastar datos que hacer una investigación en un ser vivo y otra en otro, por muy adecuados que resulten cada uno para su tema. Además, elegir modelos tiene la ventaja de la sistematicidad. No es que se parezcan del todo al ser humano. Pero sabemos en cuánto estamos equivocados en todos los estudios.

Muchos de ellos, muchos de los modelos, son muy fáciles de manejar. Otros tienen una biología, o un desarrollo muy conocidos. Les llamamos modelos de laboratorio. Caenorhabditis elegans, un nematodo. O Danio rerio, el pez cebra. O Escherichia coli, la bacteria. También la planta Arabidopsis thaliana. Y la mosca Drosophila melanogaster. Como no, Mus musculus, el típico ratón de laboratorio.

Y Dictyostelium discoideum. Dycti para los amigos.

Dicty es una ameba. Del grupo Mycetozoa, dicen los que saben. Y es muy sociable. Se trata de un organismo sencillo, unicelular, eucariota. Pero con un ciclo de vida llamativo, en el que se alternan dos fases, dos modos de vida. Uno, el que ya te he dicho, unicelular. Y otro en el que los individuos se reúnen, se coordinan. Incluso se sacrifican unos por otros.

Dictyostelium discoideum

Mientras hay alimento (cazan bacterias), cada célula vive a su ritmo. Pero cuando falta comida hacen una cosa muy curiosa. Se agregan. Porque emiten una sustancia que les atrae, que les lleva a acercarse entre sí. Mucho y muchas células. Hasta unas 100.000 se pueden reunir. Y les pasa una cosa curiosa. Algunos de los individuos se convierten en esporas de resistencia. Se desecan, pierden toda su agua. Y se revisten de una cubierta protectora. Bueno, eso no es tan especial. Muchas bacterias lo hacen. Y muchos organismos unicelulares. Lo especial es que otras células las aupan. Se colocan debajo y empujan. Forman un tallo en el que todas mueren. Para que otras sobrevivan. El sentido biológico es obvio. Como en el lugar donde están no hay comida, auparse puede ser la oportunidad de que algo (agua, aire, algún otro ser vivo) te lleve lejos de allí, a otro lugar donde, con suerte, habrá más que comer.

Gracias a esas dos fases de vida podemos aprovechar la biología de este organismo para aprender sobre nosotros mismos. Porque en la fase unicelular se puede estudiar su mitosis (cómo se divide), su motilidad (qué razones le llevan a ir de un sitio a otro), etc. Y en su fase social se puede estudiar la diferenciación (cómo las células que son iguales se convierten en cosas distintas entre sí) y la coordinación celular.

Como es una célula eucariota, tiene un metabolismo, un conjunto de reacciones químicas, muy similar al nuestro. Y eso permite que podamos profundizar, mirando a Dicty, en enfermedades que nos ocurren a los humanos. Que nos ocurren cuando falla alguna proteína. O podemos modificarlo genéticamente para que actúe como una célula enferma.

Una cosa curiosa de los humanos es que conocemos muchos de nuestros genes, tras el final, con éxito, en 2003, del Proyecto Genoma Humano. No conocemos para qué sirven, a fecha de este post, un tercio de los 25.000 genes, aproximadamente, que portamos, que nos hacen ser nosotros. Muchos de ellos están en Dicty. No es que en él cumplan la misma función que en nosotros. Dicty es, fundamentalmente, unicelular. Pero saber qué hacen en él puede darnos muchas pistas sobre nuestra genética. En eso está trabajando quien escribió sobre este tema, quien me lo contó en el número de julio de 2007 de Investigación y Ciencia. Juan J. Vicente y Ricardo Escalante. Gracias por haberlo redactado tan bien.

Tú no lo sabes. Pero mucho de lo que la ciencia sabrá sobre ti y sobre mí dentro de unos años, probablemente se aprenda “estudiando a Dicty”.

Alguien podría rodar una película con ese tema.

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