¿Ciencia ficción solar?

He estado leyendo un poco de ciencia ficción. En el número de marzo de 2008 de Investigación y Ciencia. Habla de cómo podrían los EE.UU. abandonar su dependencia de combustibles fósiles y, aún así, seguir creciendo su consumo de energía un 1% anual. Más que suficiente para mantener el actual estilo de vida de los acomodados en EE.UU. Lo cual no deja de ser una barbaridad. Pero menos que lo de ahora.

¿Cómo? Haciendo magia.

La magia la proponen Ken Zweibel, James Mason y Vasilis Fthenakis.

Y digo magia, ciencia-ficción, por el coste: 270.000 millones de euros (400.000 millones de dólares) en subvenciones de aquí a 40 años. Eso es mucho, muchísimo dinero. ¿De dónde lo van a sacar? De un truco económico llamado subvenciones, la palabra más odiada en la economía moderna. Porque, claro, financiar una guerra no es una subvención. Y, claro, una guerra es una cuestión de seguridad nacional. Mucho más que garantizar el suministro energético de un país, ¡dónde va a parar! Y, por supuesto, reducir el riesgo de cambio climático hace que la vida de la gente sea menos segura que enviar tropas a otros países. ¡Hay que joderse! (con perdón).

Y digo magia, ciencia-ficción, por la brecha económica que se tiene que cubrir. Habría que aumentar el rendimiento de las células solares del 10% actual al 14% y habría que asumir costes de instalación por megavatio de 0,8€ en vez de los 2,7€ actuales. Curiosamente se podrían lograr esos objetivos con economías de escala. Palabreja que quiere decir que algo no es rentable porque crear una fábrica es caro y no merece la pena si no se produce lo suficiente. Y no se produce lo suficiente porque es caro y no se compra. Un círculo vicioso del que se sale fácil con subvenciones. Con aquellos 400.000 millones de dólares que te decía al principio. Que pueden salir, perfectamente, de gravar la producción de CO2 con un impuesto de 0,03€ por kilowatio y hora. Una cifra que ni siquiera llegaría a lo que sugiere la Agencia Internacional de la Energía (0,12€ por kilowatio hora) para reducir el cambio climático.

Mira en tu recibo de la luz cuánto te costaría, si vivieras en los EE.UU. Donde, por cierto, la electricidad es más barata que en Europa.

Panel solar

Y digo magia, ciencia-ficción, por la cantidad de superficie que se ha de panelar: 80.000 Km2. ¿O no es tan ciencia-ficción? Pues no tanto porque en el pasado, en los años 70 del siglo XX, ya se instalaron centrales nucleares a un ritmo similar al que habría que trabajar para lograr esa meta. Y ten en cuenta que, sólo en Canarias, en el periodo 1997-2002 (la octava parte del tiempo previsto para los paneles), se edificaron 3.500 Ha, o lo que es lo mismo, 35 Km2. Si se dedica tanto esfuerzo a edificar vivienda, no parece que panelar 80.000 Km2 en 40 años esté fuera de alcance.

Y digo magia, ciencia-ficción, porque se emplearían sistemas de almacenamiento, como calentar un fluido y almacenar su calor en un depósito de sal fundida. Aunque, en realidad, bien mirado, a lo mejor no es tan ciencia-ficción. En Aldeire, Granada, están instalando ya este tipo de planta, con un almacén de sal fundida para siete horas, y 50 MW de potencia. Aunque el coste aún no es competitivo.

Y digo magia, ciencia-ficción, porque las actuales centrales energéticas están cerca de las poblaciones, por lo que habría que montar un tendido. Pero resulta que no, que se puede montar un tendido nuevo, con menos pérdidas, basado en transmisión de corriente continua en vez de alterna, que es menos eficiente. Dejando, eso sí, los transformadores cerca de las ciudades. Hoy contamos con tecnología suficiente para que esto sea rentable. Y no vendría mal que EE.UU. sustituyera la mayor parte de su casi obsoleto tendido eléctrico.

Tendido eléctrico

Porque la energía solar es cara comparada con qué. ¿Comparada con el coste de la guerra de Irak, 500.000 millones de dólares en cinco años? Algo más del doble de lo que hubiera supuesto emprender la línea que sugieren los autores del autor. Y con menos muertos y menas contaminación. Y, probablemente, mismo resultado: eliminar la fuente de ingresos de muchas dictaduras, satrapías. Que se financian cada vez que aceleras de más, cada vez que dejas una luz encendida sin tener por qué, cada hora que pasas con el aire acondicionado o la calefacción mal ajustados.

No sé si es ciencia-ficción, pero afrontar los riesgos del cambio climático puede tener mucho que ver con vivir mejor nosotros. Y otros. Porque las dictaduras son más fáciles de derrocar si no tienen financiación. Y más barato.

Y sí, la energía solar es cara. Porque en el precio de los combustibles fósiles no está incluida la contaminación que produce. Eso se llama externalizar. Es un truco para abaratar el precio y ganar más, pero es un truco sucio. Si logras que otro tenga que limpiar lo que tú ensucias, y a ti te sale gratis, ganas más y tienes menos problemas. Externalizar es una palabra elegante para una acción muy sucia. En todos los sentidos. Por eso la energía solar no puede competir. Y por eso los mercados están distorsionados. Por eso no se están creando todos los empleos que se podrían crear. Porque hay grupos de presión que prefieren los mercados distorsionados para beneficio propio y perjuicio de la sociedad.

2 Replies to “¿Ciencia ficción solar?”

  1. Arche

    Me gustaria saber algo mas sobre ese “método” nuevo para transportar la energia en corriente continua. Ya que, hasta donde tengo entendido, y como puedo demostrar facilmente con las leyes de joule y poco mas. La energia se transporta en corriente alterna porque es la única forma conocida hasta el momento en la que se puede transformar la corriente de baja tensión en alta tensión, evitando asi, enormes perdidas en forma de calor. ¿Esto ya no es asi?

    Por lo demas, el artículo interesantisimo y el humor, ácido, como a mi me gusta xD.

    salu2

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  2. Rubén Nieto

    Completamente de acuerdo con lo que expones, José Luis. En cuanto terminemos los días libres que tenemos en Sevilla por la Feria, recomendaré esta lectura a mis alumnos de CTMA.
    Recuerdo que cuando estuve en EEUU, una de las cosas que más me llamó la atención fue el escandaloso derroche de energía: el precio de los combustibles y la electricidad, la frecuencia con que se cambia de coche, etc. Y en lo que respecta a la alimentación y la agricultura, lamento no tener delante los estudios de D. Pimentel (un economista precursor del concepto de “huella ecológica”) sobre el coste energético de una agricultura orientada a producir alimentos para la extensísima cabaña ganadera de ese país, pero sí recuerdo que los resultados mostraban inequívocamente que el modelo de alimentación típico de ese y otros países, no sólo es imposible de generalizar al mundo entero, sino que consume una ingente cantidad de recursos (tierras fértiles, agua, petróleo, etc.) procedentes de otros lugares del mundo.
    Lo dicho, una entrada muy interesante que recomendaré a mis alumnos.

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