Catorce de mayo de 2019

Qué trabajo me está costando hoy abrir los ojos. Es martes y tengo un día cargado de clases. Pero tambien tengo que terminar el dichoso vídeo. Se lo prometí a la gente de RedBioGeo. La red con la que más he colaborado durante todos estos años. Y además me apetece mucho. Pero no sé qué pasa que no me resulta fácil. Me gusta esto del vídeoblog pero lo mío es escribir, no grabar mi imagen. Lo que pasa es que me hicieron el compromiso en la última comida, en Valencia. Después de aquella paella no me podía negar a preparar una cosita para el undécimo aniversario.

Me acerco a la mesa del despacho bostezando. Es un pasillo de seis metros, pero me da tiempo a bostezar dos veces. Y casi la tercera cuando entro. Fue un acierto cambiar la vieja mesa de despacho por esta, con microprocesador y memoria integrados, y con posibilidad de acoplarle el rollo de papel electrónico. La verdad es que ha sido una revolución esto de la tinta electrónica de color. Y cómo han caído los precios en los últimos dos años. También ha merecido la pena el teclado táctil de mayor calidad. Era una frivolidad y un poco cara, pero siguen gustándome los gadget tecnológicos. En realidad, con las ocho entradas de USB 4.2 sería suficiente, pero es que me gustó.

Repaso el tiempo que hace conectándome a la panorámica secuencial que me dan las ocho videocámaras que hay desde mi casa al IES donde trabajo. Me gusta ver el camino que voy a hacer. Y más después del tormentazo de anoche. Charcos, pero poca cosa más. Un día que pinta radiante.

Vamos a ver… mmmm… Sí, me han entregado la tarea todos menos Juan Jesús. ¡Qué cruz! Mira que sabe que su padre está pendiente de los avisos automáticos al móvil. Y que me pone videoconferencia a la primera que se despista. Pero es buen crío, seguro que le saco partido. En realidad, es más trabajador que yo a su edad. La verdad es que menudo cambio desde que estamos conectados con los padres y siguen la información que les damos tuiteando. Y, cuando es necesario, la videoconferencia. Pero lo de la pobre Luz es tremendo. La familia la está agobiando con tanto seguimiento. A ella y a mí.

Y menos mal que mi red de tutores está en la red general de tutoría. Escribiendo las etiquetas #agobio #madre y #sobreprotección me encontré con una forma de enfocarlo de un tipo de Burgos. Hablé con él ayer 10 minutitos por videoconferencia. Me encantó porque él me dijo que había usado, con bastante éxito, mi propuesta para actuar con tareas de modo personalizado. En realidad, eso de “mí” es un eufemismo. Tiene tantos añadidos y modificaciones, tanto uso que la ha enriquecido, que yo creo que queda muy raro decir “mí”. Pero como yo soy el administrador… 🙂 Además de ese protocolo de tutoría también administro seis tareas orientadas a competencias de Ciencias para el Mundo Contemporáneo. Dirijo los debates sobre las propuestas de modificación y cuando se llega a una conclusión me encargo de modificar esa tarea. Pero creo que son demasiadas. Abandonaré tres el próximo curso. Y es que hay una gente muy apañada en tres IES con los que tengo bastante relación. El de Los Cerros, en Úbeda, el Padre Luis Coloma, en Jerez, y, sobre todo, el Virgen de los Remedios en Ubrique. El otro día estuve allí y vi a Juan. Está estupendo el tío, el tiempo no pasa por él. También vi a Encarni, pero como con ella trabajo casi todos los días a través de nuesra red de Ciencias para el Mundo Contemporáneo, pues es más habitual.

Tengo varios mensajes de las cuatro redes en las que estoy participando más activamente estos dos últimos meses. Me gusta la de historia del cambio educativo. ¡Quién iba a imaginar el vuelco que se le ha pegado a esto en apenas 10 años!

Sigo pensando que la clave fue una mezcla de oportunidad, herramientas y demanda. Pero, en la base de todo, la visibilidad del profesorado. Cuando dejamos de ser unos profesionales solitarios y nos convertimos en trabajadores de equipo. Cuando nos empezamos a encontrar los que creíamos que solos era imposible y que con otros era inevitable.

Las primeras redes se formaban espontáneamente. No tenían estructura. Ni había una línea de trabajo común. Era más bien gente junta contándose lo que hacía, no haciendo junta lo que contaban. Me acuerdo mucho de twitter. Desde luego, ha marcado un antes y un después, aunque la herramienta ya desapareció el año pasado (la verdad es que llevaba tres años que no levantaba cabeza). Le va a pasar lo mismo a Firefox. Mira que me gustaba, pero qué pesadito se ha vuelto. Fresh&Cool. F&C. Esa es la respuesta. Menuda tecnología esa de seguir tu mirada con la webcam e ir ampliándote la información de cada región a la que miras. Eso es navegación visutal de verdad. La espalda y las muñecas lo agradecen de verdad.

A lo mejor no me tenía que haber comprado el teclado táctil. Me podía haber gastado el dinero en un par de buenas cenas con los amiguetes de la red de interacciones matemáticas-biología y con los de la creación de tareas para competencias. De hecho, esa fue la primera. Precisamente, la primera en la que participé a tope. Junto con RedBioGeo.

A ver si me concentro… Sí, la creación de las primeras redes. Eran sólo grupos de trabajo. Normales y corrientes. Como los de siempre, como a los que estábamos acostumbrados los profesores hace ya diez años. Sólo que a alguien se le ocurrió que cada grupo que se formara tuviera un espacio asignado en red. Y que esa red estuviera visible para cualquiera que quisiera. Y aquel programita que me recordaba a Mr. Tweet. Sí, ese que analizaba las comunicaciones y las citas que unos hacían de otros, y las etiquetas, y ponía automáticamente en contacto a unas redes con otras. Ese que te permitía buscar a gente con tus mismos intereses. Ese lo aceleró todo. Hubieramos llegado al mismo punto, pero después. Desde luego, LifeRay ayudó mucho.

También se aceleraron las cosas cuando la gente que se consideraba a sí misma líder en pensamiento educativo se dio cuenta de que cualquier profesor normalito, trabajando en red con compañeros, aprendía mucho más rápido intercambiando opiniones y llevándolas a la práctica. Eso les hizo abandonar su habitual aislamiento. Y todos ganamos con ello.

En fin… En eso ocupo mi trabajo docente. Corrijo tareas orientadas a competencias, hago seguimiento tutorial coordinado con las familias participo en redes aportando ideas y evaluando las ideas de otros, busco información para usar en el aula en esas mismas redes. Bueno, y también todavía creo algunos contenidos. Pero es que de eso ya hay mucho. Me acuerdo cuando me volvía loco leyendo libros y preparando apuntes. Me gustaba un montón… Ahora lo veo como una pérdida de tiempo, sí, pero también como lo que me ha traído a este punto. Por eso sigo haciéndolo, aunque sé que tiene una utilidad limitada.

La clave, ahora que lo pienso, creo que está en crear buenas combinaciones TIC. Hay una red de gente, muy joven y muy preparada, que está haciendo unas propuestas chulísimas. Aún me quedan 15 años para jubilarme (no veo ninguna razón para irme de aquí antes de los 70), así que más me vale ponerme al día. Puede que yo haya trabajado mucho con tareas orientadas a competencias y que tenga muy bien perfilado el protocolo de aprendizaje en el aula. Pero cuando aparece una red de gente con ideas y ganas vuelvo a ser un novato.

Bueno, más o menos a eso dedico mi docencia.

Ah! Y mi blog. Sigo con PRoFeBLoG. ¿Para qué iba a cambiar? Jose y Paco son unos monstruos. Y quedar para comer cada trimestre está bien, muy bien. Ir a Hostelería se ha convertido en un clásico. Me gusta escribir, no puedo evitarlo. Sé que es el videoblog y el postcast. Pero es que no sé ser breve, como exigen esas metodologías. Me he vuelto un clásico, yo que siempre trataba de hacer algo rompedor.

En fin… Redes, y no individuos aislados. Cooperación, y no acción individual. Reforma continua, y no ruptura. Contagio. Sólo faltaban un par de pasitos, como los espacios virtuales comunes y la facilidad para encontrar a través de etiquetas a otros como tú, con intereses compartidos. Cuando se dieron, todo lo demás vino rodado y fue más fácil.

Ufff! Se me ha hecho tarde. Me tengo que ir, que no llego a tiempo. Por cierto. Algo que no ha cambiado en todos estos años es el timbre de entrada a clase. Sigue siendo el sonido más desagradable del mundo. Habrá que ir pensando en hacer alguna red con profes que estén hartos de ese ruido del demonio.

4 Replies to “Catorce de mayo de 2019”

  1. Encarni

    14 de mayo de 2019…nada, nada, que todos lo veamos. Aunque a mí ya me parece increíble todo lo que se está haciendo en ese sentido ahora, en 2009. En un sólo curso “conectados”, muchos de nosotros hemos cambiado más de lo se hubieran imaginado…en el futuro…quién sabe 🙂 eso sí, en las redes está la clave.

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  2. manuelmch

    ………menos de 10 años a fecha de hoy………….hay que ponerse a ello, ya.

    Sobre todo con lo de esa paellita 🙂

    Será curioso leer este post dentro de diez años.

    Saludos!

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    • Imagen de perfil de José Luis Castillo

      ¡Hola Encarni y Manuel!

      No sé si lo creeréis. Bueno, Encarni ya lo ha visto en sus inicios, igual que yo. Pero tengo la sensación de que está más cerca de lo que pensamos, de que no falta tanto. Estoy convencido de que los profes en los que se verifique esta ecuación: “ego > nos” terminarán por quedar excluidos, por mucho y bueno que tengan que decir.

      Sé que no todo el mundo va de pronto a ponerse a trabajar en red. Pero si ha sido posible en adultos, que suele verse como un mundo más inmóvil que la educación ordinaria, y con recelos entre maestros y profesores, si ha sido posible con todas las dificultades del mundo, con gente inicialmente muy poco digital… ¿por qué no va a ser posible pronto?

      Estoy muy confiado en que el 2019 sea antes. Y que sea con vosotros.

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