Apretando por todos lados

¿Por qué no quedamos aplastados por la presión atmosférica? Eso es lo que me pregunta Pablo Muñoz, de 1ºC. Y es una muy buena pregunta.
Primero, veamos qué eso de la presión: la consecuencia del movimiento de las moléculas de un fluido y su choque contra las paredes de un recipiente.

🙁

Vale, así la frase no está muy clara. Vamos a ver ahora.

El aire está hecho de moléculas. Y el agua. Y esas moléculas no paran de chocar. Entre sí. Y con las paredes que se opongan a su movimiento. ¿Qué es la presión? El choque de las moléculas contra los límites que encierran al agua o al aire.

Algo así.

Temperatura y presión

O así, como se puede ver en algunos fragmentos de este vídeo publicitario.

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Una cosa curiosa es que el calor también está en este gráfico animado. En vez de tener en cuenta los choques contra las paredes, ten en cuenta los choques entre moléculas. Eso es el calor. Y también está la temperatura: la velocidad de las moléculas.

Vuelvo a la presión. Es fácil de entender si pongo aire, o agua dentro de algo. Pero cuesta más trabajo cuando pongo algo dentro del aire o del agua. Pero no, es lo mismo. Siguen siendo moléculas que se mueven y chocan. Ahora no contra las paredes, no hay paredes. Ahora contra la superficie de un objeto, del objeto que he metido dentro del agua o del aire. Sólo tienes que imaginar las mismas moléculas de antes pero con un objeto dentro del recipiente. Y, esto es importante, dándole por todos lados.

Presión  de confinamiento

Por que el “por todos lados es la clave”. Vamos por partes.

Imagina una botella de plástico vacía. No está realmente vacía. Tiene aire. Tiene moléculas que están chocando todo el rato con sus paredes. Y también hay aire fuera. Con sus moléculas chocando contra las paredes. Pero por fuera.

¿Cuántos choques hay? Los mismos por fuera que por dentro. Esa igualdad hace que la botella no quede aplastada. Para comprobarlo sólo hay que sacarle aire a la botella. Inmediatamente se aplasta. Porque hay más choques por fuera. Y el aire de dentro, que ahora es menos, no puede aguantar el empuje.

Por cierto. Si algo, como el objeto esférico del dibujo anterior, recibe más empujones de las moléculas del aire por debajo que por arriba, flota. ¿Adivinas por qué tú no flotas? ¿Adivinas por qué flota un avión aunque pesa mucho? ¿O por qué necesita velocidad para despegar?

Volvemos a la cuestión central. ¿Qué es lo que hace que no quedemos aplastados? Que recibimos la misma presión (los mismos choques de moléculas) por todos lados.

¿Qué pasaría si fuéramos en una nave espacial y se abriera un agujerito en ella, y nosotros nos pusiéramos sobre el agujerito? Como fuera no hay nada de aire, el que está dentro de la nave nos empujaría hacia el agujero. Con tanta fuerza que no podríamos escapar. Porque el aire, aunque no lo parezca, pesa mucho. Y nos iríamos rompiendo trocito a trocito, escapando al espacio por el pequeño agujero. Escrito de otro modo, es la misma razón de que haya accidentes fatales con los desagües de piscinas (el agua y el aire, a efectos de presión se comportan igual, sólo que en el agua hay más moléculas). La gente se queda atrapada por la succión y no se puede soltar. Esto, para que veas que, aunque no quedamos aplastados, el aire pesa y pesa mucho.

Así que, la respuesta a por qué no quedamos aplastados por la presión es: porque la recibimos por todas partes igual. A eso se llama presión de confinamiento (¡creo!).

En Correo del Maestro lo explica bastante bien. Creo que mejor que yo.

3 Replies to “Apretando por todos lados”

  1. Eugenio Manuel

    ¡Dios!, qué cacho de vídeo. Y qué magnífica entrada, José Luis. Te felicito de verdad. Hace bien poco hablé de la presión atmosférica en clase, qué bien me habría venido. Tengo muchas experiencias interesantes sobre el tema. Si algún día tengo tiempo las publico y te las paso.

    Un saludo.

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